Dragon Ball Z

ONI

Proyecto de concept art y rediseño de los clásicos villanos de la saga Dragon Ball Z, profundizando en la cultura nipona y los llamados Oni, antiguos demonios, generalmente con aspecto de ogros.

En este proyecto se encuentra los procesos de creación de los personajes, artes finales y datos interesantes sobre estos nuevos diseños.

CELULA

Claramente ha habido una gran influencia de los insectos, aunque primeramente se exploraron diseños cercanos a las armaduras samurais. Algo era imprescindible, y eso era su armadura. Se llegó a la conclusión de que esa armadura fuera lo más natural posible, y es ahí fue dónde se decidió ese aspecto insectoide.

Podríamos decir que una de sus características son estos pequeños y fieros clones o Cell juniors. Que aparezcan de otra dimensión cuya puerta sea el típico rollo de técnicas ocultas (ya sabemos cuál ha sido el referente) es una interesante idea que nos recuerda a la cultura japonesa.  Se quiso plasmar esa pura maldad, como si fueran demonios insectos que rezuman odio, nacidos para atacar, rápidos, voraces y despiadados.

 

 

 

 

 

 

FREEZER

El oni aliénigena. Es palpable la gran referencia a Alien en el diseño de Toriyama (sobretodo en las formas imperfectas de este personaje), por ello se ha tenido en cuenta ese ser terrorífico venido del espacio, pasando por alto los rasgos más grotescos de los Oni.

El arma escogida para él es esta alabarda, precisa y contundente, al igual que sus ataques. La utilización del dedo índice, es algo muy característico del personaje, por ello, el arma elegida se adapta al rediseño.

 

BUU

Para este villano era importante la fuerza bruta ya que es el más imponente de los tres por el simple hecho de albergar (en este caso) tres identidades en un mismo cuerpo. La gran maza nos revela esto, pero no obstante, el poder de Buu es además mágico. Tanto como pueda ser el poder de un dios.  Debido a ese vapor que emana de su cuerpo ha sido inevitable compararlo con un dios de los vientos. Su capa morada ha sido sustituida por esa característica tela que portan las divinidades celestiales.

Se contempló la idea de que en su vientre surgiera una boca voraz, para añadirle más fiereza, pero eso podría alejarnos demasiado del personaje clásico.